El pasado martes por la tarde tuvo lugar, en el Salón de Actos de la parroquia San Juan El Real de Oviedo, una conferencia del Padre Carlos, representante de la Fundación en Amán, sobre su labor con los refugiados en Jordania, apoyada por Mensajeros desde el comienzo.

“Cuando conocí al Padre Carlos, le pregunté de dónde era porque me sorprendió lo bien que hablaba nuestro idioma”, contó el Padre Ángel, presente entre el público, “y él me enseñó su carnet de identidad para que viera que había nacido en Belén, como uno que yo conocía…”, bromeó el presidente de Mensajeros de la Paz. La ONG española colabora con el Padre Carlos en Jordania desde 2014, cuando comenzaron los desplazamientos de iraquíes a Jordania, aunque ambos sacerdotes son amigos desde mucho tiempo antes.

Una amenaza escrita en negro

El presidente de Mensajeros de la Paz Jordania contó al auditorio asturiano que la persecución empieza –se instala en la vida cotidiana de una familia- a veces sólo con una amenaza escrita en negro en la pared de su casa: “Propiedad de Isis”. Y entonces la familia se decide a huir, entregarse a un ostracismo sin pertenencias –“los terroristas les prohíben llevar siquiera la documentación”-, pues las otras opciones son la violencia de la conversión, el pago de un impuesto impagable (“cien dólares por persona cada mes”) o la muerte. “Conocí una anciana que no quiso dejar su iglesia, y finalmente la mataron”, confesó el religioso.

En su despacho viven dos familias de refugiados. Fue lo primero que abrió sin pensárselo: su casa, su espacio. “Ahora mi mesa está en el pasillo y a mi oficina entro para comer. Nos reunimos todas las familias y yo. Siempre preparan ellos la comida”.Además de abrir su propia vivienda cuando comenzó el éxodo en 2014, y mantenerla como un refugio hasta la actualidad, que aloja a doce familias, el Padre Carlos ha acogido a más de 400 familias, en apartamentos cercanos a la parroquia. “Todo gracias a Mensajeros”, dijo el Padre Carlos, “yo no tengo nada. Es de Mensajeros cada moneda con la que pagamos el alquiler de esos apartamentos que dignifican a las familias devolviéndolas su intimidad, las caravanas con productos alimenticios que llevamos al campamento de Al-Zaatari, la ropa, las medicinas y la escuela que hemos abierto”.

Porque si se les niega lo que han aprendido se les niega lo que son, el Padre Carlos y Mensajeros han creado un proyecto educativo para que los niños refugiados sigan yendo al colegio. “Tenemos más de doscientos alumnos y las profesoras también son refugiadas”, explicó el religioso.

Un cupón para papá

Mensajeros ha ido creciendo en acogida en Jordania, y el Padre Carlos ha abierto incluso una cafetería para que los adultos puedan “tomar un té o jugar a las cartas. No quiero que se sientan humillados: yo también fui refugiado”. Por el mismo motivo, en lugar de entregarles los productos básicos de alimentación, lo que Mensajeros les da a las familias refugiadas son cupones con los que pueden realizar una compra a su gusto en el supermercado. “Y así papá y mamá siguen siendo los que deciden qué se come, qué gusta en la familia, como antes del traslado”.

Por su parte, el Padre Ángel, tras acompañar al Padre Carlos ayer en Oviedo, quiso ayer apoyar la concentración, el “campamento” frente al Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, organizado por asociaciones como Amnistía Internacional, Cáritas, Jesuitas Social, Médicos del Mundo, Oxfam Intermón, Save the Children o San Carlos Borromeo, acudiendo a la reunión como un ciudadano más.

Tras escuchar el manifiesto en contra del acuerdo entre la U. Europea y Turquía, tratado que vulnera los derechos humanos, el Padre Ángel ha reiterado que sería de vergüenza que el gobierno de España lo firmara: “Jordania da refugio a un millón cuatrocientos mil, mientras Europa se preocupa por doscientos mil. El cierre de los Balcanes es vergonzoso, porque es inhumano. Seamos responsables y, en vez de interrumpir sus rutas, abramos procedimientos de acogida”, declaró. 

 

Please follow and like us: