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Más de 70 vestidos de Marujita Díaz se vuelven solidarios

(Beatriz Cortázar, ABC).- Por una buena causa y porque a pesar de la importancia que tuvo en su día como folclórica singular, a día de hoy no tiene ni museo ni casa de cultura que reúna sus recuerdos. Ayer por la tarde salieron a la venta los vestidos que Marujita Díaz lució sobre los escenarios o en momentos especiales. Hasta la fecha han permanecido guardados en el armario que la artista tenía en su casa de Mirasierra, hoy propiedad de su sobrina, que es quien ha recibido todo su legado. «Marujita siempre nos decía que quería colaborar con los rastrillos que hacemos a beneficio de Mensajeros de la Paz del padre Ángel y, más de una vez, comentamos la posibilidad de sacar a la venta estos vestidos que con tanto mimo ha cuidado durante todos estos años», explica David Cuevas, propietario junto a su marido Jorge Molina de la joyería Molina Cuevas (Hermosilla, 20), que es donde se encuentra la exposición y se pueden comprar las prendas.

 

El pasado 23 de junio se celebró el segundo aniversario de la muerte de la artista. Por ello, este otoño ha sido el elegido para exhibir lo que Cuevas describe como «el legado más importante que nos dejó la artista, impresionantes trajes y vestidos utilizados en sus actuaciones de teatro, cine y televisión a lo largo de su reconocida trayectoria en el mundo del espectáculo. Trajes tan conocidos como los utilizados en televisión cantando “La novia de España”, “La tarántula” o “Soldadito Español”».

 

No es la primera vez que en esta joyería se realizan ventas de artículos de famosas, ya lo hicieron con otras piezas de Sara Montiel o la propia Maruja. «No ha habido ningún problema con la heredera porque era su deseo donarlos a una obra benéfica y lo comentó en vida varias veces. Son cerca de 70 vestidos en perfecto estado de conservación. La mayoría son de los años 70 y 80, de programas de televisión donde actuaba y el precio va desde los 200 euros hasta los mil. Es un abanico amplio para que cualquiera que quiera tener un recuerdo o colaborar con el padre Ángel pueda hacerlo sin necesidad de hacer un gran desembolso. De toda la colección no podría elegir una pieza, ya que depende de lo que uno busque, pero tal vez el que lució cuando interpretó “Eugenia de Montijo” con un diámetro de falda de más de dos metros», cuenta.

 

La muerte de Marujita fue tan discreta como el tiempo que pasó enferma y que no permitió que nadie hablara sobre su salud. A pesar de lo extrovertida que era al final de su vida, bien por deseo propio o por el de sus familiares, el caso es que no ha habido homenajes ni funerales como corresponde a una artista de su categoría y, a día de hoy, lo único que tiene es una calle en Torremolinos.


Cuevas no quiere entrar en valoraciones, pero piensa que con esta exposición también «se hace un homenaje justo a la figura de la artista» y no cree que haya que quedarse con las últimas historias más o menos polémicas de Marujita, sino con una carrera donde hubo más que copla. «Nunca quiso regalar sus vestidos, sino donarlos para ayudar a quien lo necesite», insiste, además de cuestionar la fama de rácana que tenía la artista. «No sé de dónde viene esa fama, pero lo que ella sí me explicó una noche es que durante muchos años había acudido a todos los sitios que le habían convocado para inaugurar restaurantes o discotecas con el fin de ayudarles dándoles publicidad con su presencia y, por eso, le parecía de lo más normal que la invitaran luego a cenar. También te digo que, tras la invitación, Maruja era más que espléndida con las propinas que dejaba a los camareros, que te puedo asegurar nadie les daba esas cantidades. Solía decir que ellos estaban allí trabajando y había que agradecérselo», comenta.

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