Homenaje fallecimiento Don Gabino

por | martes, 14 Jun., 2022

Esta fue la carta de agradecimiento y homenaje que el Presidente de Mensajeros de la Paz, el Padre Angel, le hizo llegar a Don Gabino, hace 12 años, con motivo de su 30 Aniversario como Arzobispo de Oviedo. Hoy queremos recordarlo de forma especial en el día que él se ha ido al Cielo, donde sabemos que seguirá cuidando nuestra labor de ayuda a los más desfavorecidos. DEP

 Pequeño homenaje de los menores, jóvenes y mayores de Mensajeros de la Paz al Arzobispo,

 Que quisieron tirar al río por

defender a los emigrantes

  • Que bajaba mantas a los huelguistas
  • Que vendió su pectoral y anillo para los pobres
  • Que utiliza en metro desde un principio
  • Que cree más en el Evangelio que en

el Código Canónico

  • Y que sobre todo, Cree en Dios y en los hombres.

Madrid, 20 de septiembre de 1999

  

Querido Don Gabino:

 Hace ahora 30 años llegaba Vd. a Asturias, éramos todos más jóvenes. Nosotros recién nacidos con esta Obra Social humana pero con unos principios cristianos, de los que no solamente no ocultamos sus raíces, sino que lo decimos con orgullo, pues no en vano para nosotros sigue siendo Maestro y guía Jesús que fue el primer defensor de los derechos de los niños. Lo siento cerca de mí cuando vamos a alquilar un piso y nos lo niegan al enterarse que en el van a vivir niños con SIDA o cuándo nos desahucian de otro para especular o porque molestamos, como el de la calle Preciados.

 Ante el rechazo social que sufren los niños que padecen de SIDA, uno llora, pero no de cobardía, sino de dolor e impotencia: la misma que siente un padre que con sus hijos se queda en la calle.

 Hoy quiero en nombre de los miles de menores, jóvenes y mayores, que han pasado por «Mensajeros de la Paz» y “Cruz de los Angeles”, de las más de 300 religiosas de 47 Congregaciones distintas, que han estado y están al frente de las casas y de los cientos de educadores que estamos, decirle que Vd. Don Gabino, para nosotros ha sido algo más que Obispo, un verdadero padre y sin duda sin esta fuerza de sentirse acogido por Vd. no hubiéramos hecho esta andadura.

 Muchas veces la prensa, cuando ha querido decir algo de Vd. decía es un Obispo bueno, una persona buena y nosotros somos testigos excepcionales de ello. Vd. es hogareño, le gustan y quiere a los niños. Es Vd. el primer Obispo al que he oído decir, en una catedral: «Dios está en los niños abandonados». Vd. es de los que cree que es más importante el Evangelio que el Código Canónigo. Somos testigos como muchas veces, como decía Horacio de Ibias; «no vengo a ver los libros sino a estar contigo».

 Cuando va a nuestras casas, a la que lleva su nombre «Don Gabino» en la que están los niños con SIDA, no va a darnos sermones, sino a decirnos; «quiero que me contéis cosas». Somos testigos como ha pasado muchas cenas de Nochebuena con nuestros niños y chicos, comiendo el pan y el turrón duro que entonces teníamos.

 Don Gabino, tenemos que aprender muchas cosas de Vd. Como saber estar y no estar en actos oficiales o recepciones. Recordamos con cariño como Vd. bajaba mantas y café a los huelguistas a la Catedral. Hoy echo de menos, con motivo del 0,7, a algún Obispo que lleve café o mantas a los hombres valientes a los que nos adherimos.

 Recordamos como en momentos difíciles llego a darnos su pectoral, anillo y algo de dinero para salir de apuros.

 Recuerdo hoy, a distancia pero con cariño, aquella actuación suya de hombre de fe, casi con vocación de mártir, que cuando unos cuantos individuos, el alcalde y el cura de un pueblo nos quisieron tirar al río y nos daban patadas en las espinillas porque Vd. había ido a visitar a los pobres. Yo soltaba algunos tacos y Vd. me dijo: «Angel aguanta que más sufrió Cristo en la Cruz». Yo le confieso que no le entendía y le decía: «A ese alcalde le echo yo del pueblo, pero Vd. tiene que echar al cura. Vd. sonreía.

 Estoy seguro D. Gabino, que si Vd. nos hubiera podido acompañar a la Peregrinación a Covadonga con Personas Mayores y con personas con discapacidades física  psíquicas, quizá también nos hubieran tirado a Vd. y a mi por alguna escalinata, estas grandes barreras arquitectónicas que existen para las personas en sillas de ruedas.

 Todos sabemos de su sonrisa, de su bondad. Así sabemos por el ExPresidente del Gobierno, Don Felipe, que cuando Don Gabino era Presidente de la Conferencia Episcopal era un hombre enérgico en sus posturas pero dialogante e inspiraba paz y una bondad especial. También sabemos cómo él personalmente le llamaba en Navidad para felicitarle.

 Vd. es uno de los pocos, quizás el único Arzobispo que no coge taxis, que sabe andar en metro y que lo hace, no por dar testimonio como puede hacer el Alcalde para que no cojamos el coche, sino porque es así de sencillo.

 Nunca le hemos visto cabreado o enfadado. ¡ y con nosotros ha tenido ocasiones!. Apariciones mías en la prensa, a veces no afortunadas, actuaciones como querer quitarle el anillo al Papa, Pablo VI, para venderlo; o enviarle una pluma al actual Papa para que le nombre Cardenal y, a veces, no cumplir demasiado bien con las normas litúrgicas.

 Sin embargo le hemos visto triste, ante situaciones como cuando asesinaron a una de nuestras responsables o cuando le comunicamos la muerte de alguno de los niños, de 0 a 6 años, de SIDA.

 Don Gabino déjeme, una vez más, darle las gracias por lo que nos quiere y por haber sido cómplice nuestro. Cuantas cartas de recomendación le hemos pedido para Obispos, religiosas y gobernantes, para que nos escucharan.

 Le he oído decir, por los pasillos de la Conferencia Episcopal, como le decía a un Obispo: «lo que le hagas a Angel es como si me lo hicieras a mi».

 Don Gabino, recuerdo como alguna vez que cuando concelebraba Misa con Vd. y nos ponían suculentos desayunos, yo vaciaba las bandejas de galletas para los niños, Vd. me miraba y me sonreía, era mi cómplice.

 Don Gabino déjenos decirle ¡Gracias! y ofrecerle hoy los frutos de Mensajeros de la Paz desde todos los rincones de España y desde 50 países del mundo donde estamos trabajando, con una población atendida de más de 4.300.000 mayores y más de 26.000 menores y jóvenes. En nombre de todos ellos ¡Muchas gracias¡ Por haber tenido la gran oportunidad de compartir con Vd. estos treinta últimos años. Le pedimos a Dios le de vida para muchos años más. Sabe que las puertas de nuestros hogares y residencias siempre están abiertas para Vd. y donde sabe que siempre le esperamos con los brazos abiertos. Dios le Bendiga¡

 

FUNDACIÓN MENSAJEROS DE LA PAZ